Train All of You
Nos estiramos antes o después de entrenar.
¿Por qué?
Porque no queremos salir del gimnasio sintiendo que somos un nudo.
Queremos que nuestros músculos se muevan con libertad, que se recuperen mejor y reducir la posibilidad de esos dolores, tensiones o pequeñas lesiones que pueden hacer que algo tan simple como caminar, subir unas escaleras, agacharnos o cargar algo se vuelva incómodo.
Porque, ¿de qué sirve entrenar tu cuerpo si después tu propio cuerpo te hace más difícil el resto del día?
El corazón también forma parte del entrenamiento
Cuando entrenamos, hablamos constantemente de fuerza, velocidad, resistencia, movilidad y eficiencia. Queremos que cada músculo haga mejor su trabajo.
Pero hay un músculo que trabaja sin parar, incluso cuando nosotros estamos dormidos, y del que pocas veces hablamos de la misma manera:
el corazón.
Tu corazón no está diseñado para latir como un reloj.
Acelera.
Desacelera.
Cambia con tu respiración, con el movimiento, con tus emociones, con el estrés y, sobre todo, con tu capacidad de recuperarte.
Esa capacidad de cambiar y adaptarse es parte de lo que podemos observar a través del HRV —Heart Rate Variability— o variabilidad de la frecuencia cardíaca.
El HRV es uno de los indicadores que nos ayudan a comprender cómo responde el cuerpo al entrenamiento, al estrés y a la recuperación.
El HRV como medida de adaptación y recuperación
Piensa en el HRV como la flexibilidad de tu motor interno.
Un motor que solamente conoce una velocidad tiene menos capacidad de responder cuando las condiciones cambian.
Pero un motor que puede cambiar de marcha, acelerar cuando lo necesita y volver a bajar cuando es momento de recuperarse, tiene más herramientas para responder a lo que la vida le pide.
Nuestro cuerpo funciona de una manera muy parecida.
Entrenamos para poder exigirnos más.
Pero también deberíamos entrenar para poder recuperarnos mejor.
Y así como no entrenamos un solo músculo y lo llamamos un entrenamiento completo, ¿por qué deberíamos entrenar solamente los músculos que podemos ver?
Hay mucho más de nosotros que merece ser entrenado.
Entrena la fuerza que muestras.
Entrena los sistemas que no ves.
Entrena tu capacidad de recuperarte.
Entrena tu capacidad de adaptarte.
Entrena tu capacidad de responder.
Porque el objetivo no es solamente levantar más, correr más rápido o verte mejor.
Es hacer que tu cuerpo funcione mejor para todo lo que viene después del entrenamiento.
No entrenes solamente tu cuerpo.
Entrena TODO de ti.
HRV: un corazón más flexible ante cada entrenamiento y una recuperación óptima.